Cerveza negra: la explicación de su elaboración y sabor

El mundo de la cerveza tiene poco o nada que envidiar a otros espacios típicamente gourmet, como, por ejemplo, el del vino. Goza también de una rica variedad de sabores y texturas. Y uno de los ejemplos de su riqueza se encuentra en la cerveza negra, cuyos estilos -existen unos cuantos- gozan de entidad y de características propias.

La cerveza negra nace en determinadas zonas de Alemania, en el siglo XIV. Sin embargo, su fama se hizo fuerte en Inglaterra, que como potencia colonial acabó expandiendo esa afición.

En España es cierto que su presencia, salvo en determinados contextos, es bastante reducida. No obstante, el empuje que las microcerveceras artesanas están imprimiendo en el mundo cervecero está poniendo en valor estilos y subestilos muy habituales y apreciados en otros países y que, en muchos casos, incluso eran desconocidos. Y entre ellos se encuentran los de cerveza negra.

Pero, ¿cómo se consigue una cerveza negra? ¿Cómo se logra esa oscuridad final y de manera natural? La principal característica o diferencia respecto a otro tipo de cervezas es la utilización de maltas oscuras provenientes del cereal malteado (humedecido, germinado y secado) al que se le sigue aplicando calor durante períodos más largos de tiempo a mayores temperaturas, para conseguir, precisamente, ese tueste diferencial.

En el proceso de tostado de las maltas se reduce el azúcar fermentable que contienen, si bien el tueste resultante les confiere un elenco de aromas y sabores que se transmitirán al producto final. 

Chocolate, café o regaliz son sólo algunos de esos sabores que suelen estar presentes en las cervezas negras y que con más facilidad se distinguen en nariz o boca.

Gracias a esta mayor concentración, su sabor, por lo tanto, suele ser más fuerte. Por eso también se las relaciona más con los meses más fríos, como típicas de invierno; aunque nada impide tomarlas en cualquier época…

Ojo: las cervezas negras no utilizan únicamente maltas tostadas o torrefactas dado su bajo contenido en azúcares fermentables. Al contrario, mantienen un porcentaje principal de maltas base. Es decir, que son las pequeñas y medidas combinaciones de maltas oscuras las que confieren a una cerveza diferencias sobresalientes sobre otras.

 

Porter y Stout, estilos principales

Porter y Stout son las dos principales cervezas que conocemos como negras, aunque existen otros estilos y subestilos dentro de los primeros.

Porter y Stout pertenecen a una misma familia, ya que las segundas solían elaborarse como las primeras pero con niveles de concentración más elevados. Ello les dotaba de un tono más licoroso y les hacía más alcohólicas. Esa diferencia histórica ha evolucionado y mutado bastante en la actualidad. 

En Arriaca contamos, prácticamente desde nuestros inicios, con una cerveza tipo Porter y, más recientemente, con una Imperial Russian Stout, ambas niñas mimadas del catálogo de cervezas artesanas de la micro de Guadalajara.

En conclusión, la cerveza negra tiene un proceso de elaboración y de combinación de ingredientes muy diferente al de las rubias tradicionales. Y precisamente ahí se puede encontrar un matiz singular en su aspecto y su sabor, algo que influye también en la manera de consumirse y de maridarse, y que, por lo tanto, le otorga mayor complejidad.

 

Dale una oportunidad a la cerveza negra

Como decíamos al principio, el consumo de cervezas negras en España no está muy extendido ni arraigado; por eso es importante encontrar una buena excusa para darle una oportunidad.

Quienes todavía no se han acercado a estas cervezas, en general, pueden sentir rechazo al imaginarse a la hora del vermú tomando cañas de cerveza negra con unas patatas fritas en la barra de un bar. Sin embargo, si hay un momento por excelencia para disfrutar de ellas, ese es, sin duda, el postre y la sobremesa, donde los matices tostados a café o chocolate o regaliz o madera, a veces licorosos, a veces dulces y avainillados, maridarán a la perfección con postres de todo tipo, con una buena digestión y con una conversación distendida.

Hay muchas más posibilidades para disfrutar de una buena cerveza negra, pero quizás en ese contexto nuestra idea preconcebida sobre ellas cambie para siempre. Pruébalo…

 

Maridaje Arriaca Porter: con postre, especialmente tartas, bizcochos y chocolates.

Maridaje Arriaca Imperial Russian Stout: con postre, especialmente tiramisús, chocolates y vainillas.

 

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